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domingo, 19 de octubre de 2008

CRÍMENES MAX HAINES

Al hombre realmente no se le dio ninguna oportunidad cuando fue procesado por homicidio

Everett Farmer estuvo en el lugar equivocado en el momento menos oportuno. El lugar era Shelburne, Nueva Escocia. El momento era 1937. No ayudaba mucho el hecho de que Everett fuera negro y pobre. La zona seguía tambaleante por la peor depresión que el mundo jamás haya conocido. A los negros de Shelburne les golpeaba duro, como les pasa a muchas minorías en todos los momentos difíciles.Everett nació en Shelburne, en 1902. Recibió una educación somera antes de casarse y criar ocho hijos. No era un santo. Le gustaba embriagarse. A menudo echaba mano de una cerveza casera que guardaba oculta en su casa. Cuando tomaba demasiado, podía ser violento. En 1932, recibió una caución por golpear a su esposa Maggie. Cinco años más tarde, recibió otra caución por golpear a Archibald, su hijo de 14 años. Aunque medía solamente 1,36 metros, Everett era de contextura atlética y jugaba como receptor del equipo de béisbol local, los Unionistas de Shelburne. Se ganaba la vida como jornalero. El medio hermano de Everett, Zachariah Farmer, era un tipo grande: medía más de 1,82 metros y pesaba 102 kilos. Había servido en el Ejército canadiense durante la Primera Guerra Mundial. Él y su primo Arthur compartían una pensión en Liverpool cuando el primo Arthur mordió el polvo.Zach dijo que fue un accidente, que Arthur estaba jugando con su revólver. Zach le había advertido que no se metiera con una pistola cargada, pero la advertencia llegó demasiado tarde. El arma se disparó y el primo Arthur cayó muerto en el piso, de un tiro en la cabeza. Un jurado de instrucción dictaminó que Arthur se había matado accidentalmente. Pese al veredicto del jurado, la policía continuó investigando la muerte. Durante cuatro semanas llamaron periódicamente a Zach para tratar de sacarle la verdad. Finalmente, Zach fue tan lejos como para aseverar: "Estaba bromeando con el revólver, se salió y Arthur cayó. Estaba tan asustado que no sabía qué hacer".Ahora que Zach había contado dos distintas historias acerca de la muerte de su primo, nadie le creería otra. Fue arrestado y acusado por la muerte de Arthur. El 11 de junio de 1919 lo absolvieron, principalmente porque no había testigos ni pruebas que impugnaran su versión del hecho.Durante años después de su juicio, Zach siguió metiéndose en pequeños líos, muchos de ellos relacionados con el alcohol. En 1932 pasó tres meses en prisión en lugar de pagar una multa de 100 dólares por posesión de cerveza casera. Ese mismo año, fue sentenciado a ocho meses por contrabando.En el otro lado de la moneda, Zach era buen trabajador. Tenía la reputación de ser un individuo honesto que nunca dejaba de cumplir con el pago de algún préstamo. Pero cuando se tomaba unos cuantos tragos... bueno, eso era otra historia.El 1∞ de agosto de 1937, Zach pasó por la casa de su medio hermano Everett para tomarse unos cuantos tragos. Era una especie de ritual. Zach solía visitarlo los domingos. Otros vecinos también se daban una vuelta. La cerveza casera pasaba de mano en mano. Todo el mundo se puso un poco alegre. A medida que se adentraba la noche los vecinos se fueron a sus respectivos hogares y dejaron conversando a Everett y Zach. Los dos hombres siguieron tomando. Llegó el momento en que empezaron a discutir. Casi cualquier tema se volvía crucial en la mente de los hermanos. Maggie trató de interferir, pero los hombres no la escuchaban. Finalmente, Zach llamó mentiroso a Everett. También lanzó insinuaciones acerca de la fidelidad de Maggie. Eso fue demasiado para Everett. Le ordenó a Zach que se fuera de su casa.
Zach contraatacó. Le dijo a Everett: "Te MATARÉ antes de que amanezca"
Zach simplemente se negó a moverse. Everett insultó a su medio hermano y le amenazó con llamar a las autoridades. En Shelburne, eso significaba el destacamento de la Real Policía Montada a cargo de dos oficiales y la policía local conformada por un solo hombre, el Comisario Raymond Mitchell. Zach contraatacó. Se levantó de un salto y le dijo a Everett: "Nunca lo vas a hacer porque voy a matarte. Te mataré antes de que amanezca".
Everett respondió: "Mi vida es tan dulce como la tuya. Si me matas, te disparo primero". Salió disparado de la cocina, tomó una escopeta, la cargó y regresó a la cocina. Zach amenazó de nuevo: "Te mataré antes de salir de aquí"."Nunca vas a matarme", gritó Everett, y disparó. Una bala atravesó el cuello de Zach, matándolo instantáneamente.Desde el momento en que disparó la escopeta, Everett Farmer actuó con fría rapidez. En ningún momento pareció intoxicado. Le dijo a su familia que le había disparado a Zach y que se entregaría a la policía. Se fue caminando penosamente hacia Shelburne y despertó a Mitchell a las 12:25 a.m. Las primeras palabras de Everett al oficial de policía fueron: "Vine a entregarme. Le disparé a un hombre". Era una historia que repetiría muchas veces. Mitchell se vistió y llevó a Everett a la casa del cabo de la Real Policía Montada Joe Hetherington.Everett explicó: "Tuve que hacerlo. Zach amenazó con matarme. Le ordené que saliera de la casa. Se negó a marcharse. Le disparé para proteger a mi esposa y familia".Los oficiales recogieron al juez de instrucción L.O. Fuller y lo llevaron a la casa de Everett. Zach reposaba en una silla de la cocina, bien muerto. Daba la impresión de que estuviera durmiendo, si no hubiese sido por el agujero en su cuello. Everett entregó su escopeta a la policía.Las noticias del incidente se regaron como la pólvora. Normalmente, era todo un acontecimiento en Shelburne si se venía abajo un cartel o un borracho caía por la ventana. Esto era un homicidio, el primero en el pueblo desde la vuelta del siglo.Ocho días más tarde, se celebró una audiencia preliminar. Everett dijo que se vio obligado a matar para no dejar que lo mataran. Pese a su alegato, le retuvieron para ser juzgado por homicidio.
¿Qué le quedaba por hacer a un pobre integrante de una minoría para defenderse? Everett no tenía dinero para contratar a un experto penalista. No había ningún sistema de asesoría legal financiado por el gobierno en Nueva Escocia. El gobierno sí designó a un abogado que trabajó sin remuneración. Everett recibió los servicios del ex policía militar Vincent Portier.El 28 de septiembre de 1937, el primer juicio por homicidio en el siglo XX en Shelburne comenzó en medio de una atmósfera festiva. Se trajeron a más oficiales de la Real Policía Montada para que controlaran a la multitud, todos con la intención de ver la acción dentro del juzgado.
No es que salieran muchas novedades en el juicio. Los oficiales de la policía, aunque testificaron por la parte acusadora, relataron la manera en que Everett había cooperado con ellos y había respondido todas y cada una de las preguntas directamente y con franqueza. Había reconstruido el crimen para ayudarlos en su investigación. También señalaron que el occiso había estado implicado en la muerte de su primo 18 años atrás.Pottier insistió en la absolución, o al menos en un veredicto de homicidio culposo. Ciertamente el acusado tenía derecho a defenderse.
El jurado deliberó una hora y 55 minutos antes de declarar a Everett culpable de homicidio. No hubo recomendación de clemencia. Cuando le preguntaron si tenía algo que decir, Everett replicó con una sola palabra: "Nada".Acto seguido, el juez lo sentenció a morir en la horca. No hubo apelación. No se recibieron cartas ni súplicas por parte de los políticos.Mientras tanto, el caso fue revisado por el Ministro de Justicia Ernest Lapointe. Le aconsejó al Gabinete que "la ley debe seguir su curso". El 14 de diciembre de 1937, Everett murió ahorcado. Fue la última persona que ejecutaron en Nueva Escocia.

Traducción: José Peralta.
Ilustraciones: David Márquez. davidmarquez@cantv.net
Tomado de la Revista Estampas del Universal

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