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lunes, 27 de octubre de 2008

CRÍMENES MAX HAINES

HORRIBLE DESENLACE DE UN BRUTAL COMPLOT
Una aburrida ama de casa de Nueva York encontró una pareja en la cama -y en el crimen
Ruth Brown era una mujer infeliz. Durante toda su existencia había soñado con vivir a toda velocidad. Un día se liberaría de las limitaciones de vivir con sus austeros padres en su sencillo hogar en la ciudad de Nueva York. El matrimonio sería su ruta a los grandes autos, los barcos de lujo y un amante esposo.Ruth, hermosa y con buena figura, consiguió empleo como telefonista. Era un trabajo que no le brindaba muchas oportunidades de conocer a su príncipe azul, pero era un comienzo, un alejamiento de sus padres.Con el tiempo, la chica conoció a Albert Snyder, un editor de arte. Ella, que tenía 19 años, pensó que Albert era la respuesta a todas sus plegarias. Ciertamente, él era 13 años mayor, pero, ¿qué importaba eso? Él la invitaba a cenar frecuentemente. Ruth era virgen y Albert respetaba su condición.En 1915, Ruth se casó con su novio Albert Snyder. En lo que a ella concierne, el matrimonio se echó a perder en unos 30 días. Él era un intelectual. Hablaba de literatura, arte y la política del país. Ella ansiaba aventuras. Así que vivió la vida de un ama de casa aburrida, sumando año tras año de fastidio. Los Snyder tuvieron una hija, Lorraine. El nacimiento de la bebé cambió en muy poco el estilo de vida de la joven esposa.Pasaron diez largos años hasta que, por una gran coincidencia, Ruth conoció a su caballero andante. Judd Gray no vestía armadura. Era vendedor de la compañía Bien Jolie Corset Co. Judd tenía un aspecto promedio, una altura promedio e inteligencia ligeramente por debajo del promedio. Más importante que esto, este príncipe azul estaba casado con Isabel Gray y tenía una hija de nueve años. Judd no tardó en comentar que Isabel era tan aburrida como Albert.Ruth le reveló los detalles de su infeliz matrimonio al atento vendedor de corsés. Judd observó a la bien conservada Ruth. Le gustó lo que vio. A partir de entonces, los dos se reunían frecuentemente en el Henry's Restaurant, un popular sitio de encuentro.Unas dos semanas después de conocerse, Judd le dijo a Ruth que podía darle una nueva faja. No sería ningún problema. El impetuoso par se abrió paso hasta las oficinas de la Bien Jolie Corset Co. El asunto de la nueva faja avanzó hasta convertirse en un masaje para la adolorida espalda de Ruth. La pareja se tendió en un cómodo sofá y tuvo relaciones sexuales.Nada como esto le había ocurrido jamás a Judd. Esta mujer lo trató con genuino afecto. En cuanto a Ruth, ahora tenía a un hombre que no temía tomar un trago de whisky que hubiera entrado al país de contrabando (la prohibición de bebidas alcohólicas estaba en su apogeo en Estados Unidos), un hombre que estaría a su entera disposición. Desde el comienzo, ella fue la personalidad dominante en la relación.Durante los dos siguientes años, Ruth y Judd se enredaron en un delicioso romance. Tenían sexo siempre que podían. Él le decía "mamacita"; ella lo llamaba "amorcito".Nadie sabe quién planteó por primera vez la idea de asesinar a Albert. A fin de hacer más lucrativo el plan, Ruth aseguró la vida de Albert en tres compañías de seguros por las cantidades de 1.000, 5.000 y 45.000 dólares. Cada póliza incluía una cláusula de doble indemnización en caso de accidente, lo cual daba como gran total la jugosa suma de 102.000 dólares.En febrero de 1927 decidieron que Albert debía marcharse. A fin de poner el plan en marcha, Ruth le dio a Judd una lista de los materiales necesarios para realizar el "trabajo". La lista incluía cloroformo, un objeto muy pesado y cable. El 20 de marzo, Judd se introdujo en la residencia de los Snyder a través de una puerta lateral. Era poco después de medianoche. Ruth, Albert y Lorraine habían ido a una fiesta en casa de un vecino. Judd se ocultó en una habitación para huéspedes. Había llevado consigo un periódico italiano, el cual sería una pista falsa que dejaría en la escena del crimen. Para matar el tiempo y cobrar valor, bebía sorbos de una botella de whisky. Un poco después de las 2:00 am, los Snyder llegaron a casa. Albert había bebido un poquito más de la cuenta. Subió las escaleras tambaleándose y se fue a la cama. Ruth dejó a Lorraine durmiendo en su propia habitación. Todo estaba preparado. Ruth se dirigió al cuarto donde estaba Judd. ¿Tenía todo lo necesario? Por supuesto que sí.Ruth se escurrió entre las sábanas al volver a la cama con su esposo. Permaneció allí hasta las 3:00 am, cuando los ronquidos de Albert evidenciaron que estaba profundamente dormido. Entonces se reunió con Judd. Después de varios tragos más, ella le dijo a su amante que ya era hora. Juntos se dirigieron hasta la habitación principal. Por primera vez, los ojos de Judd se posaron sobre Albert. La relación no duró mucho. Judd descargó el objeto pesado sobre la cabeza de su víctima. El golpe aturdió a Albert, pero no lo mató. Intentó incorporarse. Judd le propinó otro golpe. Una vez más, Albert luchó por su vida. En esta ocasión, logró agarrar a Judd por la corbata. El objeto pesado cayó al piso. Ella vino al rescate. Recogió el objeto y lo descargó por tercera vez sobre la cabeza de su esposo. Albert se retorció. Ruth se le montó encima y le puso un pedazo de algodón impregnado de cloroformo sobre la boca y la nariz. No descansó ni un instante. Ató las manos y pies de Albert y luego enrolló el cable alrededor del cuello de su indefenso esposo. Finalmente, éste murió.
Ruth no descansó ni un instante... enrolló el CABLE alrededor del cuello de su indefenso esposo
Durante el forcejeo, Albert había sangrado profusamente. Había sangre por toda la habitación, en las sabanas y en la dormilona de Ruth. Los dos asesinos pasaron horas haciendo limpieza. Luego, de acuerdo al plan, ocultaron el objeto pesado en el sótano y colocaron las joyas de Ruth debajo de un colchón. Parecería que fue un asesinato que se cometió durante un robo.En silencio, a fin de no despertar a Lorraine, los homicidas voltearon las sillas y otros muebles de la sala. Ruth hizo que Judd la atara en el cuarto de huéspedes. Le colocó gasa sobre la boca. Antes de marcharse de la casa, dejó el periódico italiano en la habitación.El sol salió esa mañana del 20 de marzo de 1927. La pequeña Lorraine Snyder se sentía cansada. Se había acostado mucho más tarde de lo acostumbrado la noche anterior. ¿Qué era ese golpeteo en la puerta de su habitación? Gritó, llamando al perro. No respondió. Le gritó a su madre. Tampoco hubo respuesta, salvo el continuo golpeteo. Lorraine se levantó de la cama, abrió la puerta y retrocedió horrorizada. Allí estaba su madre, amarrada y amordazada sobre el piso. Lorraine le quitó la mordaza de gasa. Ruth le dijo a su hija que buscara ayuda. Momentos después, los vecinos Harriet y Louis Mulhauser estaban con Ruth. En un ataque de histeria, dijo que un ladrón era el responsable. Había tomado sus joyas. Le pedía al cielo que Albert no hubiera sufrido ningún daño. Mulhauser abrió la puerta de la habitación principal. No necesitaba ser médico para llegar a la conclusión de que estaba muerto.Llamaron a la policía. En total, 60 agentes entraron en el hogar de los Snyder. Ninguno de ellos creyó la historia de Ruth. Su dormilona era nueva y no mostraba señales de su supuesta experiencia traumática. Las sillas y mesas volteadas no tenían sentido. Los ladrones de joyas no suelen voltear muebles en los que no las suelen esconder. Cuando encontraron las joyas de Ruth ocultas bajo un colchón, el juego había sido descubierto. Sin embargo, no todo había terminado. Descubrieron el nombre de Judd Gray escrito en una libreta de direcciones. Los detectives sospecharon que ninguna mujer habría descargado tantos golpes en la cabeza de Albert por sí sola. Sus sospechas estaban bien fundadas. Los oficiales le dijeron una mentira blanca a Ruth. Le informaron que su novio había confesado y le había echado la culpa de todo a ella. Ruth estaba furiosa. Confesó que ella y Judd habían planeado el asesinato, pero dijo que era él quien había matado a Albert.Judd fue localizado en Syracuse, donde hacía lo que mejor sabía hacer, vender corsés. Tras ser arrestado, cantó más que un cantante de ópera. Cuando la pareja fue enjuiciada el 18 de abril de 1927, los detalles de su diabólico plan de asesinato habían sido publicados en diarios de todo el mundo. Ruth fue llamada "La mujer granito" y a Judd lo conocieron como "El hombre arcilla". Ambos fueron declarados culpables de asesinato y sentenciados a muerte. Ruth Snyder y Judd Gray fueron ejecutados en la silla eléctrica de Sing Sing.
Traducción: José Peralta.
Ilustraciones: David Márquez. davidmarquez@cantv.net
Tomado de la Revista Estampas del Universal

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