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viernes, 17 de octubre de 2008

Un fósil de hace 375 millones de años explica la transición de la vida acuática a la terrestre

Paleontólogos de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos descubrieron hace cuatro años los restos de una extraña y antiquísima especie. Entre las heladas rocas devónicas de la isla canadiense de Ellesmere hallaron fósiles de un depredador acuático con el cuerpo y la cabeza muy achatadas, pero con algunas características que ponían de manifiesto que era capaz de vivir y desenvolverse fuera del agua. Lo llamaron "Tiktaalik roseae".
Esta criatura, mitad pez mitad tetrápodo, vivió hace 375 millones de años y se la considera el "eslabón perdido" entre los animales acuáticos y los terrestres. Se sabe que fue el primer ser que dio los primeros pasos para poblar las tierras emergidas. Hasta entonces, la inmensa mayoría de los seres vivos vivían en el mar.
Nuevas investigaciones sobre este fósil permiten comprender cómo se produjo el complicado proceso de transición del agua a la tierra. El estudio, que publica hoy la revista "Nature", demuestra que el paso de un estilo de vida acuático a otro terrestre conlleva cambios fisiológicos muy complejos y que no se limitan sólo a las aletas (que se convierten en patas), sino también al cráneo y a otras partes del esqueleto.
"El cráneo, el paladar y las branquias de 'Tiktaalik' revelan con toda claridad el patrón seguido por los cambios evolutivos en esta parte del esqueleto", explica Jason Down, responsable de la investigación. "Podemos observar -continúa Down- que los rasgos craneales que están asociados a los primeros animales terrestres fueron antes adaptaciones para la vida en aguas poco profundas".
Hyomandíbula
En el linaje que conduce de los peces a los primeros animales terrestres, la cabeza tiende a achatarse y el hocico a alargarse. Los expertos descubrieron además la reducción gradual de un hueso (llamado hyomandíbula) que en los peces une el cráneo con el paladar y las escamas y regula sus movimientos relativos durante la respiración y la alimentación bajo el agua.
En la transición hacia el estilo de vida terrestre, ese hueso va perdiendo poco a poco sus funciones y queda disponible para asumir otras nuevas. En los humanos, igual que en otros mamíferos, la hyomandíbula, o estribo, se ha convertido en uno de los pequeños huesos del oído medio.
"Tiktaalik" poseía además cuello, innecesario para los peces, que viven y se mueven en un espacio tridimensional y pueden orientar fácilmente todo el cuerpo hacia un lugar u otro.

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